La piel en invierno

LOS MEJORES CONSEJOS PARA CUIDAR LA PIEL EN INVIERNO

La llegada de las bajas temperaturas afecta a todo nuestro organismo pero sobre todo a nuestra piel. Es la zona más expuesta y por tanto la que más sufre las inclemencias meteorológicas. Es necesario conocer cómo afectan los cambios de temperatura a nuestra piel y como debemos actuar para evitar posibles problemas dermatológicos.

FUNCIONES DE LA PIEL

La piel es un órgano muy importante en constante renovación que tiene tres funciones básicas:

  1. Proteger. La piel actúa como una barrera y nos protege de agresiones externas gracias a la impermeabilidad, resistencia y flexibilidad, junto con mecanismos celulares e inmunológicos.
  2. Transmitir. La piel transmite información a través de terminaciones nerviosas que reciben estímulos táctiles, térmicos y dolorosos. 
  3. Intercambiar. Participa en muchos procesos fisiológicos como el control de la temperatura corporal y la síntesis de vitamina D.

PROBLEMAS DE LA PIEL EN INVIERNO

Las alteraciones de la piel más habituales en invierno suelen ser:

  • Xerosis invernal: la xerosis es la sequedad de la piel que suele producirse durante los meses más fríos. Suelen aparecer lesiones rojizas y descamativas que pican intensamente.
  • Vasoconstricción-vasodilatación: con el frío los vasos sanguíneos se contraen para mantener el calor. Con esta vasoconstricción disminuye el aporte de sangre y oxígeno a los tejidos y como consecuencia hay menos descamación y se produce un cúmulo de células muertas y descenso de agua en la piel. En invierno hay muchos cambios de temperatura (altas temperaturas de calefacciones frente al frío de la calle) que conllevan una continua vasodilatación-vasoconstricción y en ocasiones algunos capilares se dilatan de forma permanente o aparecen rojeces en la piel (telangiectasias o arañas vasculares).
  • Sequedad: con el frío disminuye la cantidad de agua de la piel con lo que la hace más susceptible a las agresiones externas. La sequedad se manifiesta como una sensación de tirantez y muchas veces es perceptible por la aparición de finas escamas que causan picor.
  • Falta de luminosidad: la falta de hidratación y la acumulación de células muertas son causantes de la falta de luminosidad y el aspecto apagado de la piel.
  • Ojeras: la temperatura influye en el color de la piel, de manera que cuando la piel está caliente la circulación es rápida y la piel tiene su color sonrosado característico; sin embargo, cuando está fría la circulación es más lenta y adquiere un tono azulado, siendo más característico en la zona ocular por el poco espesor de la piel.

LAS ZONAS MÁS SENSIBLES AL FRÍO

Hay ciertas zonas de nuestro cuerpo que son más sensibles a las condiciones ambientales externas. Esto se debe, en su mayoría, a que estas zonas no contienen glándulas sudoríparas ni sebáceas que en otras zonas ayudan a la retención de agua manteniendo la piel hidratada. Las más características son:

  • Los labios: la piel de los labios es fina y delicada, y son susceptibles de secarse y deshidratarse ante las mínimas condiciones de frío y viento. Por eso, es muy importante protegerlos con bálsamos hidratantes con factor de protección solar.
  • Las manos: la piel de las manos también es muy fina y contiene muy pocas glándulas sebáceas por lo que ante condiciones de frío, viento y continuos lavados se vuelven ásperas y secas.

TRATAMIENTOS IMPRESCINDIBLES PARA EL INVIERNO

El invierno se considera la mejor época del año para realizar tratamientos estéticos faciales como láseres o peelings químicos. La cara es otra de las zonas más sensibles al frío del invierno y es necesario tratarla acorde a esta época del año:

  • Debe limpiarse mañana y noche con un limpiador facial suave para evitar más agresiones.
  • Para pieles normales que no presenten ningún tipo de sensibilidad se recomienda la utilización de productos con vitamina C, ácido retinoico, ácido glicólico e hidroxiácidos; todos ellos con función antiedad. En cambio, en pieles sensibles está recomendada la utilización de productos calmantes como por ejemplo, el dexpantenol. Evitando, por supuesto, productos con alcohol, conservantes y perfumes.
  • La textura de la crema dependerá del tipo de piel: cremas fluidas para pieles mixtas/grasas y cremas nutritivas en maduras y secas.

CONSEJOS PARA LA PIEL EN INVIERNO

  • Cremas hidratantes: las cremas actúan como una barrera que evita que la piel se deshidrate y sufra las agresiones de las condiciones ambientales. Es muy importante la elección de la crema que va a usarse en invierno, debe ser más grasa que en otras épocas con componentes humectantes que retienen el agua (glicerina, propilenglicol, urea, lactato sódico, etc.) y componentes con efecto oclusivo que evitan la pérdida de agua al hacer de barrera (lanolina, silicona, etc.). Una forma de acordarnos de ponernos crema es hacerlo al salir de la ducha tras haber secado perfectamente la piel.
  • Evitar ducharse con agua muy caliente: tras pasar frío por la calle lo que más puede apetecernos es llegar a casa y ducharnos con agua caliente, pero hacerlo a temperaturas muy altas puede ser contraproducente y dañarnos la piel al igual que el frío. Por eso, lo ideal es hacerlo con agua tibia y no ducharse más de una vez al día para evitar la excesiva deshidratación de la piel.
  • Evitar lavar excesivamente las manos: en ciertas profesiones es necesario un continuo lavado de las manos que conlleva un gran desgaste. Para ello es recomendable la utilización de cremas con efecto barrera y el uso de guantes.
  • Abrigarse: en invierno es mejor utilizar tejidos naturales como el algodón o la lana que permiten una mejor circulación entre la ropa y la piel.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura, ya que como hemos comentado anteriormente es lo que provoca los capilares dilatados.
  • Protección solar: muchos tienen la creencia errónea de que la protección solar solo es necesaria en verano pero durante el invierno nuestra piel también es susceptible a los efectos nocivos de la radiación solar. Es muy importante utilizar protección solar durante todo el año, sobre todo si van a practicarse deportes de invierno.
  • Alimentación. Aunque no lo parezca, la alimentación también juega un papel importante en el estado de la piel. Sabemos que es necesario llevar una dieta equilibrada que incluya frutas y verduras durante todo el año, pero es necesario hacer hincapié en su consumo sobre todo durante épocas de frío. Las vitaminas de las frutas y verduras nos ayudará a proteger nuestra piel del invierno. Y, por supuesto, no hay que olvidar beber de 1,5 a 2 litros de agua diarios.
  • Tabaco y alcohol: el consumo de alcohol y tabaco disminuyen la vascularización cutánea con lo que aumentan las rojeces en la piel. También generan radicales libres dañinos para nuestra piel.
  • Enfermedad de piel. En caso de padecer una enfermedad de piel de base, será necesario seguir los consejos de un dermatólogo para evitar posibles complicaciones ante la llegada del frío.

Si sigues estos trucos verás como los meses más fríos ya no son un problema para tu piel. Siempre es posible tener una piel sana e hidratada.