¡¡TOMA DOSIS!!

Desde siempre se sabe que la vitamina C es un nutriente primordial de la alimentación, siempre nos han dicho que un zumito de naranja por la mañana es bueno para todo, pero y para tu piel ¿La vitamina C es buena? ¿Qué nos aporta?

La vitamina C o ácido ascórbico es un potente antioxidante que previene el daño en el ADN de las células, siempre expuestas a los radicales libres y a la radiación solar. Además se conoce que tiene una función muy importante contra el envejecimiento cutáneo.

Hoy vamos a hablaros de los beneficios que puede aportar el uso de la vitamina C diariamente en nuestra piel y los distintos problemas cutáneos que se pueden tratar con ella.

Manchas

Es el complemento perfecto para un tratamiento despigmentante después de verano, cuando nos vemos las manchas y no sabemos cómo eliminarlas. Su uso continuado previene  manchas, lentigos y melasmas, ya que favorece la distribución del pigmento, evitando llegar a la formación de estas.

Falta de luminosidad

Cuando os notéis la piel apagada, fatigada, con falta de luminosidad…la solución es fácil, con tan solo un 5% de concentración de vitamina C en tu crema, serum o ampollas es suficiente para lucir una piel radiante.

Arrugas

La vitamina C es un antioxidante que ayuda a retrasar el proceso natural de envejecimiento de la piel y la aparición de arrugas. Con la edad, en nuestra piel, se produce una disminución importante de elastina y colágeno, componentes principales de la dermis. La vitamina C nos va a estimular la producción de colágeno, y así minimizaremos el daño solar causado en la piel y la consecuente aparición de arrugas; porque nos va a ayudar a la neutralización de radicales libres.

Y… ¿cómo puedo utilizar la Vitamina C en mi piel?

Una pregunta muy frecuente que suele surgirnos cuando necesitamos que nuestra piel vuelva a lucir un aspecto envidiable y no sabemos qué hacer…  ¡¡¡¡SOS!!!!

Hoy en día existen muchas formas cosméticas de aplicación de la vitamina C.

Serum o gotas: Suele ser la forma más concentrada utilizada en cosmética, se recomienda su uso por la noche para conseguir una reparación nocturna de la piel.

Crema de vitamina C:

Va a darnos luminosidad  a la piel y combatir el antienvejecimiento, por eso, se recomienda su uso durante el día. Es necesario aplicar la crema junto a un filtro solar, ya que la vitamina C al oxidarse en contacto con el sol puede causar manchas en la piel.

Mascarillas: Son muy aconsejables en personas con un tono de piel apagado, ya que su forma ácida va a hacer un efecto “peeling” y va a retornar a la piel su buen aspecto. Se recomienda utilizarlas una vez por semana.

Ampollas flash: Son unas ampollas de efecto inmediato, van a combatir los signos de fatiga en nuestra piel y así podremos lucir un aspecto envidiable en momentos puntuales, por ejemplo, si tenemos una fiesta y queremos iluminar con nuestro rostro, nada mejor que aplicar una ampollita antes del maquillaje y… ¡Brillarás como una estrella!

También existen otros productos para nuestra piel con vitamina C: como tónicos, limpiadores, exfoliantes, despigmentantes…

Como resumen de nuestro post de hoy, solo me queda deciros que nunca hay que dejar de sentirse guapa, así que la vitamina C en tu piel puede ser el complemento ideal para tratar primeros signos fatiga, estrés, primeras arrugas o signos de envejecimiento y ayudarte a estar siempre radiante.

Por lo tanto, NO DEJES DE LA LADO A LA C, porque esta letra en forma de LUNA nos hace embelleCer, reluCir  y resplandeCer más que el SOL.